Tres jóvenes científicas siguen el legado de la ciencia en Nicaragua

Sus logros sirven de inspiración y base para las ciencias actuales. A pesar que en Nicaragua la posibilidad de las mujeres para entrar al mundo de la ciencia, es muy complejo, sobre todo cuando no se generan políticas científicas con perspectiva de género que ofrezcan a la mujer una igualdad de oportunidades para su desarrollo científico. Sin embargo aunque no son las únicas, aquí mencionamos a tres que han logrado destacarse pese a los obstáculos, sentado bases científicas para el futuro.

3grd mujeres

Fánia Pérez Mendoza, de la ciudad de Matagalpa, se interesó por la ciencia desde muy pequeña. Su talento precoz, alentado por un padre médico, la llevó a estudiar bioanálisis clínico, y así poder especializarse en genética molecular.

“Siempre tuve la influencia de mi papá que es doctor, constantemente me llamaba la atención escucharlo hablar sobre cosas científicas, entonces cuando salí de la secundaria yo quería estudiar genética, pero no tenía la opción de estudiarlo acá, y lo que era más cercano era bionálisis clínico, porque era una carrera que me daba la opción de especializarme en algo que tuviera que ver con genética, y por eso la estudié” asegura Fania, de 26 años, quien es ahora Investigadora del Programa de Salud y Genómica Poblacional, del Centro de Biología Moecular (CBM) en la Universidad Centroamericana (UCA).

Esta no es una historia inusual en Nicaragua. Varios estudios confirman que es muy frecuente que las muchachas muestren interés temprano por la ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas. Sin embargo son relativamente pocas las mujeres que eligen ingeniería, ciencia o tecnología como una carrera. ¿A qué se debe esto?

Los obstáculos

En la mayoría de los casos, el trabajo de las mujeres a la ciencia queda bajo la sombra de los hombres. De acuerdo a un estudio elaborado por la Red Interamericana de Academias de Ciencias (IANAS), los obstáculos a la participación de las mujeres pueden variar de un país a otro, pero comparten muchas características comunes: las aspiraciones que se ajustan a las normas sociales y las expectativas de los padres; la falta de información que afecta la decisión de ingresar y permanecer en carreras relacionadas a ciencia y tecnología; y los factores institucionales que limitan la capacidad de las mujeres para ingresar en áreas de trabajo relacionadas con las ciencias, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas.

“Si analizamos la relación de género que hay en las Academias de Ciencias de las Américas, constatamos que algo pasa con la formación profesional y la integración de mujeres científicas. Las mujeres representamos entre el 10 y el 20 % de los miembros de las Academias de Ciencias. Eso significa que el mundo de las ciencias es masculino. La misma conclusión nos revela mirar con atención la relación de género en los Premios Nobel: 849 hombres y solo 43 mujeres.” Asegura la doctora Margarita Vannini, miembro honoraria de la ACN.

Para Lucia Paíz Medina, quien nunca se imaginó estudiar en otro campo que no involucrara a las ciencias naturales, pues desde muy joven siempre quiso desempeñarse en el campo de la biología, el principal obstáculo que tuvo que superar a través de su carrera, fue la falta de profesionales dedicados al estudio de esta carrera.

“Durante mi carrera, no había mucha gente con la cual yo pudiera debatir mis investigaciones, o recibir recomendaciones específicas y, por otro lado, Nicaragua no cuenta con muchas especializaciones en el campo, entonces yo siempre estuve consciente de que si no estudiaba más mis opciones iban a ser reducidas, pero también me enfrentaba a la situación de que aquí no lo podía hacer, lo que implicaba irme fuera de Nicaragua”, explicó Paíz. A pesar de esta situación, ahora hay más mujeres trabajando en el campo de la investigación científica y tecnológica.

“Las mujeres hemos logrado democratizar las agendas de investigación al introducir otros temas de importancia social y académica que habían estado invisibilizados en las agendas masculinas. Por ejemplo: el género, el patriarcado, la educación, entre otros aspectos, que permiten descubrir los mecanismos de opresión y exclusión de las mujeres, y como consecuencia hoy tenemos a más mujeres haciendo importantes investigaciones en todos los campos de las ciencias, con altos niveles de especialización y complejidad”. Añadió Margarita Vannini, quien además es directora del IHNCA-UCA.

Las oportunidades

Actualmente Lucia, de 29 años, es bióloga molecular, investigadora científica del Programa de Biodiversidad y Bioprospección, que se lleva a cabo en el CBM. Además, disfruta de una productiva carrera diseñando modelos que le permitan mezclar la investigación con temas de conservación del medio ambiente.

“Ahorita estoy llevando a cabo una iniciativa que tiene 6 años de existir, que es un biorrepositorio genómico, en donde se va recolectando material genético de diferentes organismos de interés a nivel nacional, esta investigación me ha permitido como investigadora formular varios proyectos, en la línea de la biodiversidad con el fin de ir mezclando la genética molecular con la conservación”, contó Paíz.

Por otro lado, Suyen Solange Espinoza, de 26 años, actual investigadora del Programa de Salud y Genómica Poblacional, en el CBM, recuerda como su amor temprano por las ciencias médicas, la llevaron a estudiar Bioquímica, y convertir su pasión en una carrera.

“Al inicio yo no opté por la carrera de bioquímica, ni siquiera sabía que existía, yo quería estudiar medicina, pero me gané una beca y dentro de las opciones que me daban estaba la bioquímica, y cuando ya estaba en la clase me di cuenta que era una carrera que llevaba bastantes clases con laboratorio, eso me gustó y por tal motivo me quedé. Además, me di cuenta que iba va muy ligado con lo que yo quería estudiar al inicio, entonces lo que hice fue dedicarme a la parte de salud, y eso me cayó perfecto con lo que yo pretendía”, expresó Espinoza.

Sin embargo, su amor por la ciencia no se limita únicamente a la investigación, los laboratorios o los experimentos. Su pasión la ha llevado a realizar proyectos encaminados al desarrollo del sector de salud en Nicaragua.

“Hace poco finalice un proyecto sobre el Virus del Papiloma Humano (VPH), donde tuve la oportunidad de visitar dos comunidades nicaragüenses, para estudiar los tipos de virus que afectan usualmente a las mujeres, porque la gente conoce el cáncer pero no tiene idea de los tipos existentes, entonces el poder determinarlo es fundamental porque así el tratamiento para estas mujeres va a ser más dirigido, y por otro lado si conocemos los tipos se pueden desarrollar vacunas específicas para la población nicaragüense”, subrayó.

La idea del aprendizaje permanente y la capacidad de proporcionar soluciones prácticas a los problemas nuevos, han llevado a Suyen a viajar a los Estados Unidos, para tomar su primer doctorado en biología.

“En agosto me voy a estudiar biología, pero pretendo enfocarme en resistencia bacteriana, porque es un tema totalmente nuevo porque no soy microbióloga, entonces sería como volver a empezar, pero me encantan los retos, y espero que mi trabajo tenga un impacto bastante grande en el país”, expresó Espinoza.

Liderazgo en las instituciones educativas e investigativas

A pesar de que siguen siendo muy pocas las mujeres en Nicaragua, quienes alcanzan puestos de relevancia científica, ya que la mayor parte quedan bajo la sombra de los hombres de ciencia. No obstante, el cambio está llegando lento pero constante.

“En la mayoría de las instituciones ya no hay prejuicios como antes. Hoy las instituciones más importantes del ámbito científico internacional, son ejemplos claros de que la ciencia también es fruto de estrategias, colaboraciones y diálogo entre las mujeres, por eso es muy importante que como mujeres reconozcamos la importancia de la ciencia, y nuestra capacidad de participación de forma igualitaria que los hombres”, aseguró la doctora Katherine Vammen, decana de la Facultad de Ciencia, Tecnología y Ambiente, y miembro honoraria de la ACN.

Por otro lado, la doctora Vannini añade que ahora los institutos de investigación especializada, y la educación técnica tienen mayor disposición para todos y todas, y hoy más que nunca se alienta a las mujeres a seguir carreras en este campo, además, hay menos disparidades en el acceso de las mujeres a la participación y el liderazgo dentro de los sectores de ciencia y tecnología.

“Actualmente hay muchos institutos que están trabajando el tema de cómo favorecer el liderazgo de las mujeres. El IHNCA es un buen ejemplo de esto, porque en nuestro Instituto, el 85 % del personal somos mujeres y ocupamos todos los cargos de dirección. En la UCA la mayoría de las responsabilidades de dirección también están en manos de mujeres, y por otro lado, la Universidad cuenta con una política de género cuya aplicación va en aumento”, precisó.

Además, destacó el importante papel que juegan las Academias de Ciencias en cada país, en la formulación de políticas públicas en ciencia y tecnología, y la necesidad de que promuevan políticas de género que visibilicen el aporte de las mujeres científicas.

Eliminar las barreras y alimentar al mundo

Dorian González, investigador agrícola del CBM, considera que el mundo necesita más mujeres científicas, por eso es admirable que sus compañeras de trabajo sean en su mayoría jóvenes investigadoras científicas.

“Para mí no hay mucha diferencia entre una persona científica mujer o hombre, ambos aportamos valor a los grandes descubrimientos, a los procesos continuos, a los detalles día a día, y entre más mujeres se involucren con gran capacidad intelectual para mí es mejor, porque esto significa que hay más personas trabajando en el mundo científico, y apoyando el descubrimiento y los avances tecnológicos”, comentó González, al tiempo que señala que esto es un desafío enorme para el país.

Para Fania Pérez, es importante eliminar las barreras a los roles, pues todas y todos merecen las mismas oportunidades de contribuir a la sociedad, y de vivir sacando todo el provecho de su potencial, y para esto “es importante motivar a las personas a investigar desde que son pequeñas, en las escuelas se debe incentivar en las y los niños, la utilización de dispositivos tecnológicos de investigación, como un microscopio, instar a que se hagan preguntas y que se les deje a ellos buscar sus mismas respuestas. Además, hace falta una fuerte inversión en tecnología para que se pueda facilitar la educación y también la investigación en desarrollo”, destacó.

Alimentar al mundo es todo un desafío, y para enfrentarlo es importante generar políticas proactivas para remover las barreras inconscientes y lograr un mejor balance de género, pero sobre todo, reconocer la enorme contribución que las mujeres pueden hacer a la investigación y el desarrollo del país.

Y mientras esto ocurre, estas tres jóvenes investigadoras continúan su carrera científica realizando grandes esfuerzos y entrenándose día a día para compartir su vida con la familia y la investigación. Además, con la seguridad de que algún día Nicaragua vera más allá de las diferencias de género para distinguir lo que están haciendo bien en el país, en relación a su papel como mujeres científicas.